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En realidad, para el académico existen unas leyes universales que dominan la forma en que se organizan las redes. Una de estas leyes, hace referencia precisamente a eso que nos llama tanto la atención sobre si existe un patrón que determina nuestras nuevas relaciones. Según Barabási, las redes se forman según un enlazamiento preferencial, es decir, los contactos se construyen según ciertas preferencias. En el caso de las relaciones sociales, solemos tener predilección por aquellas personas más populares, es decir, normalmente creamos contacto con aquellas personas que más contactos tienen. Ésta es la extrapolación de lo que el académico observó del estudio de la World Wide Web, el cuál reveló que los nodos (sitios web) prefieren enlazarse a conectores (sitios web que poseen las mayores conexiones). Visto así, el esquema visual de la red se asemejaría a las “redes aéreas”, donde hay unos pocos nodos principales (las grandes ciudades donde hacen escala la mayoría de los aviones) que son los encargados de sostener la estructura en red y muchos otros prescindibles.
Para ilustrar cómo funciona este modelo en las redes sociales, Barabási nos invita a jugar al “juego de Kevin Bacon”. La tarea se basa en buscar conexiones entre el actor norteamericano y otros personajes famosos. En tan sólo uno o dos pasos, cualquiera puede encontrar la relación que une a Bacon con la mayoría de las personas más populares en el mundo. “Es fácil encontrar links con famosos. Hasta yo mismo tengo contacto con Bacon por un documental en el que ambos participamos”, afirma Barabási.
Con este sencillo juego, Barabási ilustra que en el mundo hay unas cuantas personas con muchos contactos mientras que la mayoría solamente tenemos unos pocos. Diversas investigaciones han dado lugar a la misma conclusión. Por ejemplo, un estudio sobre el patrón de transmisión del virus del sida en Suecia, reveló que la formación de las redes sexuales respondía al mismo esquema: mientras que la mayoría sostenía encuentros sexuales con unas cuantas personas, sólo unas pocas atesoraban multitud de parejas sexuales. “Lo que debe suceder en muchos países, no sólo en Suecia”, apostilla Barabási.
Porque, a pesar de todo, la red, no es infalible. Al contrario de los modelos aleatorios, en los que se presuponía un sistema robusto resistente a cualquier fallo, las redes son vulnerables a fallos y pueden llegar incluso desintegrarse. Esto ocurre especialmente si se ataca directamente a los nodos que funcionan como pilares para la red. Un caso real de este proceso puede verse en el reciente crash financiero. Aunque hubo indicios de la crisis por las bancarrotas que afectaron a algunas pequeñas y medianas compañías de seguros con anterioridad al gran crash, no fue hasta el 14 de septiembre de 2008, el día oficial en el que sucumbió el gigante del Wall Street Lehman Brothers, cuando el sistema realmente colapsó. La red financiera mundial se desintegró porque quebraron los nodos principales.
Lo que ocurrió después de este crash financiero también es representativo de otra de las leyes de la teoría de redes: el principio de idoneidad. Según este principio, los puntos que forman una red siempre tratan de enlazarse con aquellos puntos más funcionales, aquellos de cuyo contacto surge alguna ventaja comparativa. En el caso de la quiebra de Wall Street, una vez que la red despareció, todos los puntos miraron al nodo principal, el único capaz de ofrecer una funcionalidad frente al resto: el Gobierno de Estados Unidos. Los paquetes de salvamento de la Administración Obama convirtieron al Gobierno estadounidense en el nodo más competitivo, y por tanto, sus conexiones crecieron mucho más que el resto. Ello también rompe con otro de los mitos de la teoría aleatoria, según el cual los nodos más antiguos son los más poderosos, e introduce cierta meritocracia inherente a la organización de las redes. También aquí podemos recurrir a ejemplos concretos; no hay más que ver a Google. Ninguno de los buscadores que precedió a su existencia pudo hacer nada para impedir que hoy día más del 90% de los usuarios de todo el mundo elijan conectarse a Google cuando necesitan realizar una búsqueda en Internet
Juergen Galler, responsable de buscadores de Google Europa